| Sumario: | En los últimos años la contingencia sanitaria mundial llevó a un confinamiento voluntario provocando que colegios públicos y privados generaran sus propias estrategias para dar continuidad a sus servicios de enseñanza (Mérida y Acuña, 2020; Ramírez y Ramírez, 2020). Las experiencias educativas fueron variadas y cada uno atendió el reto con los recursos disponibles e implementó sus planes de acción sobre la marcha (Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación [Mejoredu], 2020). Ante esta situación, los diversos sistemas educativos reaccionaron de modo emergente y los educadores siguieron trabajando dentro de sus posibilidades para continuar con su labor educativa. Sin embargo, se puso de manifiesto que muchas instituciones no estaban preparadas para una situación tal porque no se había tenido una formación consistente ni sistemática sobre el asunto y se evidenció que la formación tecnológica y las competencias digitales de los docentes no siempre contribuyen a un eficiente uso pedagógico (Martínez-Garcés y Garcés-Fuenmayor, 2020; Carbonell et al., 2021)
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